domingo, 14 de octubre de 2012

¡Aceptar el fracaso es genial!


Mario Rodriguez Cobo
El concepto de fracaso tiene que ver con eso.
Únicamente cuando alguien descubre que sus objetivos, sus expectativas, sus anhelos:
  • no se cumplen,
  • cuándo ve que ya no se van a concretar,
  • cuando efectivamente siente el vacío interno...
  • el no cumplimiento de sus expectativas, de sus deseosrecién se puede hablar con él en otros términos.
No estoy hablando del resentimiento.
Aquel que se resiente, o aquel que está en estado de venganza con algo, sigueaferrado a algo.
Observen qué les pasa cuando odian a alguien.

Cuando odian a alguien ustedes están dependiendo del objeto odiado, estánilusionados con ese objeto.
Mientras no dejen de lado el objeto que odian, ustedes no son libres de él.
Paradójica situación: más odian y más dependen de lo odiado.

Alguien enseñó hace mucho tiempo tal vez por razones técnicas más que morales queel odio era una burrada... (RISAS).
Más vale perdonar que seguir ligado a la venganza, ¿no es cierto?

En este sentido y ahora ya viéndolo no importa si positiva o negativamente,
En la medida en que alguien no experimente en sí la sensación de fracaso,
es decir: provoque en si el desvío del ensueño, es imposible para él, evolución dentro de estos planteos que nosotros hacemos.
"Bienaventurados los pobres de espíritu", ¿no es cierto?
Bienaventurados aquellos que llevan el fracaso en su corazón:
  • sin resentimiento y
  • sin venganza,.....

Porque ellos pueden evolucionar.!!!!
 

Un neurocientífico con déficit de atención



ENTREVISTA a Luis Rojas Marcos
Memorias de un cerebro hiperactivo

Vista con perspectiva, la trayectoria del doctor Luis Rojas Marcos no puede ser más asombrosa. Sevillano nacido en 1943, su carácter distraído y nervioso no le ayudó nada en el colegio. De hecho, con catorce años tuvo que abandonar los jesuitas de Portaceli para ingresar en un colegio laico donde los expedientes de los alumnos eran menos brillantes. Por aquel entonces, el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) era un misterio –ni siquiera estaba diagnosticado– con lo que Luis parecía, sencillamente, un niño ‘malo’ capaz de agotar a cualquiera.
 
Su talento natural para la música, que supo ver su madre, le llevó a aprender a tocar el piano, la guitarra y la batería. Y, como poco, le sirvió para fundar con un grupo de amigos el Cuarteto Yungay, un conjunto musical andaluz en el que tocaba la batería.
 
Desde muy joven quiso estudiar Medicina, pero lo de especializarse en Psiquiatría llegaría más tarde, en parte para conocerse mejor y entender muchas de las cosas que le pasaban. Y lo logró culminando su carrera en Nueva York, ciudad en la que se quedó a vivir y donde ha llegado a ocupar puestos tan importantes como el de presidente ejecutivo del Sistema de Sanidad y Hospitales Públicos de Nueva York –de ahí que viviera muy de cerca los efectos en víctimas y familiares de los ataques del 11-S–.
 
En la actualidad, mientras continúa escribiendo libros como ‘Eres tu memoria. Conócete a ti mismo’ y prosigue con su actividad docente e investigadora, es también miembro de la Academia de Medicina de Nueva York, de la Asociación Americana de Psiquiatría (miembro distinguido vitalicio) y de la Academia Americana de Medicina Paliativa.
 
–Antes lo niños no tenían TDAH, simplemente eran nerviosos, ya que hasta el año 94 no se diagnosticó este trastorno. ¿Cuándo tomó usted conciencia de que lo que le sucedía era un Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad?
 
–Recuerdo que en los años 70, cuando estudiaba Psiquiatría en Nueva York, me daba clases Stella Chess, una especialista muy famosa y reconocida en Psiquiatría Infantil. Durante una de sus lecciones, explicó un trastorno relativo a la hiperactividad que iba unido a problemas de niños que habían sufrido traumas cerebrales o encefalitis. Fuera de eso, que no era mi caso, la conducta que iba describiendo me sonaba. Niños con mucha energía y dificultad para controlarla, pero que eran inteligentes. Fue entonces cuando empecé a pensar si todos mis problemas de la infancia se debían a un trastorno y no solo a una conducta. En resumen, que me di cuenta cuando ya era mayor y no tenía remedio [risas].
 
–Digamos que tuvo una infancia movidita, ¿no es así?
 
–Sí. Yo era un niño muy travieso. Con 6 y 7 años solía correr por los tejados de las casas en Sevilla. Los vecinos llamaban a mi madre y le decían: «¡Mira quién está por ahí!» Y mi madre se horrorizaba. Era un niño diferente y esa diferencia estaba en la cantidad de energía que tenía y en la incapacidad para controlarla y, claro, a esa edad lo llevas de un modo que tu entorno no acepta. Además a eso hay que sumarle la impetuosidad, lo que provocaba que interrumpiera constantemente a los demás, y que era inagotable. Yo antes de que el profesor hiciera una pregunta ya tenía la mano levantada. Y también estaba esa distracción continua que no te dejaba concentrarte y te hacía moverte de un lado a otro, hablar... Pero antes de conocerse el trastorno eso era ser un niño malo. Menos mal que a mí me salvaba un poco que era muy simpático.
 
–Tendría contentos a los jesuitas donde estudiaba...
 
–Con 11 años empecé a suspender cada vez más asignaturas. Estuve siete años en los jesuitas y ya tenía mi fama, así que muchas veces acababa sentado en la banca negra del fondo de la clase. Y la verdad es que no me sentía ni mal ni discriminado, aunque ahora lo veo de otro modo. Pero por aquel entonces los curas hacían lo que podían con toda su buena voluntad. Y no les culpo porque antes no se sabía nada. Eso sí, al final, con mucho cuidado, les dijeron a mis padres que era mejor que me llevaron a otro colegio. Acabé en uno de ‘cateados’.
 
–Con su trayectoria y su currículo cuesta mucho imaginarle en ese colegio del que habla.
 
–Pues tuve mucha suerte, la verdad, porque la directora no sé qué vio en mí, pero pensó que algo podría rescatarse y me dijo: «A partir de ahora, tú te sientas en esta primera fila». Claro, yo acababa de salir de un colegio y estaba dispuesto a hacer lo que fuera para encauzarme. Además, me dejaban salir de clase cuando lo necesitaba... Todo aquello me ayudó mucho.
 
–¿En qué sentido?
–Con el cambio pude crearme mi propia identidad y comencé a funcionar mejor. Allí nadie sabía nada de mi historia, era nuevo y no tenía lastre. Ahora se llama reinventarse, y eso fue lo que hice aunque sin darme cuenta. Me sentía bien al aprobar los exámenes, al ver a mis padres contentos... Por eso un aspecto que recomiendo a los padres es que si sus hijos tienen ya la imagen de niño imposible en un colegio que le cambien a otro. Sé, porque me lo dicen, que es complicado, pero puede ser muy bueno.
 
–Con nueve años estuvo encerrado en un calabozo, ¿cómo vivió aquella experiencia?
 
–Muy mal. Todo comenzó porque un amigo que tenía en el pueblo de mi madre (Liendo, en Cantabria) me animó a prender fuego en el monte. La suerte es que se apagó sin mayores consecuencias, pero la Guardia Civil me encerró en lo que llaman ‘La Perrera’ y pasé allí la noche. Fue entonces cuando comencé a reflexionar sobre lo que me pasaba, porque sabía que no encajaba y que algo me sucedía, pero tampoco podía controlarme. No quería hacer daño a nadie y me preguntaba qué me ocurría, pero nadie era capaz de darme una explicación. A falta de ese diagnóstico del TDAH, piensas que eres simplemente malo dada la cultura de aquel momento.
 
–¿Es angustioso verse sin redención posible?
 
–Sí. Por eso en Semana Santa yo llegué a salir de Nazareno hasta con tres cofradías diferentes para ver si esto tenía arreglo y si Dios... Mi hermana melliza, que murió, me protegía y me decía: «No te preocupes, Luis, que esto te va a ayudar». Pero había que verme caminando más rápido que el resto de los cofrades, saliéndome de la fila....
 
–Habla de su hermana pero, ¿y sus padres? ¿Cómo vivieron todo aquello?
 
–Pues como un problema que tenían tanto ellos como yo porque entonces el éxito del hijo reflejaba el de los padres. Mi madre, de quién probablemente heredé el TDAH, lo llevaba mucho mejor que mi padre. A veces se reía de mis travesuras, lo cual era útil porque el gran peligro de este problema cuando no es entendido por la familia y la comunidad es que destruye la autoestima. Ten en cuenta que uno se pregunta si es que no sirve para nada, si no funciona, y además se ve metido en situaciones que con mala suerte te pueden llevar a la cárcel. Imagina si llega a haber víctimas en el incendio que te he comentado...
 
–¿Hay muchos casos de TDAH que hayan acabado por esa mala suerte en el mundo de la delincuencia?
 
–Pues si vas a la cárcel, al menos en EE UU, y entrevistas a delincuentes de entre 30 y 40 años verás que el 60% son hiperactivos que cometieron ese fallo primero y ya no pudieron salir de ese mundo. Por eso por un lado tenemos el camino de la delincuencia y, por otro, el de la depresión si no tienes suerte o no sigues un tratamiento.
 
–¿Es que es muy habitual padecer depresión dentro de los afectados por TDAH?
 
Depresión, autocastigo... Hoy sabemos que el suicidio es más alto en personas con ese trastorno y que no se lo tratan. De hecho la tasa se incrementa un 15 por ciento.
 
–Viéndolo así usted es de los que tuvo mucha suerte.
 
–Sí, y también mucha ayuda. Mi madre estaba convencida de que la música amansaba a las fieras y un día me dijo: «Lo tuyo es la música, así que vas a aprender a tocar algún instrumento». Con 9 años tocaba el piano. Y eso le sirvió a mi hermano Alejandro para jugarse 50 pesetas conmigo a que no me atrevía a pasarme toda una noche practicando. Yo ya tenía 14 años, pero lo hice, eso sí con el pedal que amortigua el sonido apretado para no molestar a los vecinos. Es lo que comentaba. Tienes mucha energía y la puedes emplear en ganarte esas 50 pesetas o en hacer algo que vaya contra las reglas.
 
–Y llegó a la Universidad y todo cambió, imagino, porque con la carrera no tuvo problemas. ¿Descubrió una fórmula de estudio válida para usted?
 
–Así es. Aprendí a dividirme: 

  • los temas en secciones,
  • a hacerme resúmenes y
  • esquemas y a organizarme,
  • pero sobre todo me ayudó mucho aceptar que lo que otros compañeros podían aprender en media hora mí me llevaría una. Pero para mí eso no es un problema porque tengo todo el tiempo del mundo, ya que al sobrarme tanta energía me puedo pasar sentado en el despacho escribiendo ocho o nueve horas.
  • Aprendí a compensar: «Si voy a tardar más necesitaré dedicarle más tiempo a las tareas», pensé. Era el precio que tenía que pagar.
     
     
    –Eso a pesar de sus ‘peleas’ con el inglés...
     
    –Es verdad, porque yo hablaba inglés muy mal. Había estudiado en Inglaterra, pero mi nivel me servía solo para defenderme. De ahí a tener que manejarlo para ser médico... [Risas] Recuerdo que salí de Madrid en el año 68 y que vino toda mi familia a despedirme a Barajas. Entonces, en una tienda del aeropuerto, encontré un libro que anunciaba: «Aprenda a hablar inglés en un mes». Lo compré y pensé que era mi salvación, pero la realidad fue que tardé dos años en hacerme entender bien. –Ahora es usted padre de un hijo afectado por el TDAH. Imagino que para él eso ha sido muy positivo.
     
    –Mucho. Es muy bueno conocer a gente con tu mismo problema porque ayuda muchísimo. Eso y saber que no eres el único en el mundo.
     El sentimiento de universalidad es muy terapéutico, por eso funcionan tan bien las asociaciones en las que gente con un mismo problema se reúnen y hablan de sus experiencias.
 
–Por curiosidad, ¿cuándo perdió el pudor de reconocer que padecía TDAH en público y por qué?
 
–Pues eso es muy reciente. Diría que la primera vez que hable de este tema fue hace 6 años. He de señalar que tampoco me lo preguntaban porque a nadie se le ocurría si había tenido algún problema. Es curioso, pero la gente cuando funcionas piensa que no los tienes. «A este le va muy bien y no ha pasado por eso», piensan. Tampoco me sentía cómodo hablando de mi vida. Pero, como te decía, ha sido recientemente cuando he empezado a ver que quizás reconocer los propios fallos o limitaciones pueda tener un elemento de ayuda sobre todo para otros que piensan que esto no tiene solución.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Personas tóxicas




Claves para evitarlos
 -Las personas "tóxicas" influyen en la salud tanto física como psíquica del otro. 
   Por eso es clave identificar los síntomas que una compañía nociva produce.


 -A esas personas se las controla :
  • quitándoles su poder, 
  • escapando de ellas o
  • no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.
     
 -Si se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, 
   hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.
 
 - Cuando surge un comentario o comportamiento "tóxico",    simular que uno le presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por desoírlo.
 
 - Al "tóxico" se lo neutraliza con amabilidad. 
    Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables....... 

     resulta estéril si él percibe que carece de efecto.
 
 - Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida 
    cuando se está cerca de una persona "tóxica".     Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.
 
 - Si no es posible evitarlos, adquiera un identificador de llamadas y 
    reduzca al mínimo el contacto personal con ellos.
 
 - La actitud positiva es siempre una elección. 

   Prepárese mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes "tóxicas". 
 - Si una persona "tóxica" forma parte de su equipo de trabajo, 
   establezca de antemano y claramente las reglas de convivencia. 
   Si se trata de su jefe, hágale saber que usted y su equipo pierden eficiencia frente a   
   comportamientos negativos. 
   Y póngale ejemplos.
 
 - Si el "tóxico" no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. 
    No deje pasar por alto esas actitudes y convérselo inmediatamente con él.
 
 - Ejercite su propia autocrítica ,autoaceptación autoobservación,

   revise con asiduidad qué tipo de actitudes ycomportamientos tiene usted para con los demás. 
   Usted también puede ser "tóxico" para otros. 
   

La regla es simple: 
    "No les haga a los demás lo que no desea que le hagan a usted."
    "Que los demás lo traten como usted los trata continuamente
"

jueves, 30 de agosto de 2012

¿Qué es tocar fondo?

¿Por qué algunos dicen que para que un enfermo emocional : alcohólico-apostador-marihuanero-mujeriego-bulimico-neurotico .....cambie debe tocar fondo?
¿Qué es tocar fondo?
¿Es algo relativo o implica lo mismo para todos?
¿También se requeriría lo mismo en el caso de otros trastornos
?
 

Información adicional

En realidad a lo que refería cuando escribí para que cambie, era más a que se responsabilizara de su problema y tome medidas al respecto que le puedan realmente ayudar.
Una forma puede ser empezar a ir a AA.-AL_NON-JA-CODA-NA  
No me refería a que tocan fondo y ya con eso se alivian ....sino a tocar fondo para empezar realmente a hacer algo para mejorar.
Tengo entendido que algo que complica mucho el problema es que suelen vivir en la evasión de sus problemas.
También he oido que es algo típico de las enfermedades mentales,enredos emocionales,disturbios mentales ,conflictos emocionales, que el que la padece tenga una fuerte tendencia a la negación.
Ya que alguien mencionó el caso de un bipolar, pues cuento que conozco el caso de un bipolar que se niega a tomarse su medicamento. Sé que éso pasa con todas las enfermedades pero repito que he escuchado que con las enfermas mentales es se suele complicar aún más esta situación.
Y en el caso preciso de los adictos lujuria,sexo,alcohol,cocaina,marihuana,,comida- 
vomitos,robos,rabietas,trabajo,ingenuidad,apostador
,he escuchado de algún profesional de la salud decir que tienen un rasgo especialmente perturbador .......la terquedad=adiccion a la adrenalina =  fuerza bruta de corto plazo.

Mejor respuesta - Elegida por el usuario que pregunta

Hola amigo. 

Porque, la adiccion , como TODO enfermedad, sólo se acaba cuando 'tocás fondo' es decir, cuando llegás al límite de lo que se puede soportar. 

Sí, es algo relativo a cada uno; tal vez, para un jugador, por ejemplo, 'tocar fondo'significa haber ido al casino y haber perdido....tres mil dólares en dos meses y, para otro,'tocar fondoes haber ido al casino y haber empeñado y perdido la casa y, con ella, toda la familia.

Sí, es algo relativo a cada uno; tal vez , para una codependiente por ejemplo, 'tocar fondo' significa haber estado con un alcoholico un tiempo corto y concluir la relación toxica y , para otra, 'tocar fondo' es haberse relacionado primero con un alcoholico,despues con un mujeriego,despues con un adicto al trabajo,despues con un neurotico, despues con apostador , despues con un neurotico maltratador, etcetc tocar fondo es darme cuenta que para sentirse bien "necesita"  de "alguien a quien ayudar
En cuanto a requerir, creo que cada trastorno y, sobre todo, cada persona, tiene, como su propio límite, sus propios requerimientos y sus propios tratamientos. 

Saludos, 
.

Otras respuestas  

Es como dice Patri, las adicciones los dejás cuando tocás fondo, cuando hay un desequilibrio entre placer/dolor, mientras el placer sea mayor que el dolor seguirás .......tomando, jugando, fumando,apostando,quejando,reclamando,gritando , mirando pornos,masturbando etc...
solamente cuando el dolor supere al placer de la enfermedad mental -emocional es cuando tocás fondo y podés llegar a cambiar, ...aunque no todos cambian,....
hay gente que se suicida por el abandono de un pareja ,juego o fuma y toma hasta morirse...

Yo fui un fumador compulsivo, por suerte hace 20 años que lo dejé, pero llegué  a tocar fondo recien cuando llegué : ........"al extremo que ya casi no podía respirar",........
entonces hice un click y cambié

gracias por leer.

martes, 31 de enero de 2012

Cuando la lujuria mata


Facilitado por: Eduardo Waslli


Cuando la Lujuria me controla a mì.

Es un tirano que quiere controlar el sexo en su propio provecho, a su manera y en el momento que le apetece. 

No saber decir que no.

Encontrarse constantemente en situaciones peligrosas.

Volver la cabeza sedienta de sexo a cada paso.

Sentirse atraído exclusivamente por la belleza o la parte exterior.

Vivir tan solo de fantasías eróticas

El uso de objetos eróticos reemplazando al ser humano.

La adicción al sexo como si de una droga se tratara.

Perder la identidad por fundirse con otra persona que posiblemente ni siquiera la conozca o la vuelva a ver..

La obsesión con lo romántico - la búsqueda del "efecto mágico". Vivir de relaciones románticas fantasiosas.

El deseo de excitar a la otra persona, sea quien fuere...

La lujuria destruye la capacidad de amar.

La lujuria mata al amor.

La lujuria elimina la capacidad de recibir amor.

La lujuria me mata a mí.

Con la lujuria incluso puedo matar a otros. "La lujuria es la cosa más importante de mi vida, es más importante que yo..."

Al ser esclavo de la lujuria, me es imposible ser yo mismo.

La lujuria me esclaviza, mata la libertad.

La lujuria siempre quiere más, la lujuria produce más lujuria.

La lujuria es celosa, quiere poseerme.

La lujuria hace que me obsesione conmigo mismo, hace que me encierre dentro de mí.

La lujuria hace que el sexo sea imposible sin ella

La lujuria genera sentimientos de culpa y la culpa hay que expiarla.

La lujuria hace que parte de mí desee la muerte, porque no puedo soportar lo que me hago a mí mismo y carezco de fuerzas para evitarlo.

La lujuria me destruye a mí y a los que me rodean. La lujuria mata al espíritu; mi espíritu soy yo, ¡la lujuria me mata

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Existe todavía una gran controversia sobre qué es lo que constituye la naturaleza de la adicción al sexo.

Muchos profesionales sostienen que no existe y otros temen que el calificativo de adicción pueda infundir o perjudicar a sus clientes.

Parece ser que las investigaciones recientes indican que el concepto de adicción está evolucionando.

Hablamos de lo que nos enseña nuestra experiencia en la recuperación.

En muchos aspectos nos identificamos enormemente con los alcohólicos y drogadictos.

Esto significa que en nuestras actividades sexuales o cuando estamos bajo la influencia de la lujuria experimentamos un cambio de personalidad que nos lleva a seguir practicando conductas dañinas o peligrosas a pesar de las consecuencias negativas que nos acarrean.

Es por eso por lo que nos llamamos “borrachos del sexo” o “sexólicos”.

Al igual que los alcohólicos, que son impotentes ante el alcohol, nosotros no podemos parar una vez que entramos en contacto con la lujuria.

La lujuria, para nosotros, puede incluir cualquier tipo de conducta sexual.

La lujuria también puede consistir en un estado mental en el que la fantasía desplaza nuestro sentido de la realidad y en el cual un intenso deseo nos obliga a modelar el mundo de acuerdo con nuestros propios deseos internos.

Algunas de las características más comunes de los sexólicos, tanto hombres como mujeres, son:

el aislamiento,

la depresión,

la culpa y

un sentimiento profundo de vacío.


Entre nuestras conductas más comunes figuran:

las fantasías sobre el sexo y otros deseos egocéntricos,

las relaciones de codependencia perjudiciales,

la masturbación compulsiva,

el uso de pornografía (Internet incluida),

las relaciones sexuales promiscuas,

el adulterio,

las conductas exhibicionistas,

los abusos sexuales sin tener en cuenta las consecuencias legales.

Nuestra experiencia nos dice que no podemos recuperarnos de verdad si no nos reunimos con otros sexólicos y si no aceptamos su ayuda.

Que debemos primero interrumpir nuestras prácticas sexuales adictivas en todas y cada una de sus formas y buscar una solución espiritual para nuestro problema.

Que debemos examinar con minuciosidad nuestro carácter e ir cambiando, de forma progresiva, esos patrones de conducta que nos obligan a recurrir a las fantasías y a las conductas sexuales perjudiciales antes que nada.

Nuestro objetivo es curarnos de toda una vida de pensamientos y conductas que no podemos calificar de sanos.

martes, 15 de noviembre de 2011

La rendición



Facilitado por: Eduardo Waslli


Rendición, es cuando la persona, renuncia a su rigidez personal, terquedad se relaja y flexibiliza. Admite ser impotente ante la comida, el alcohol, la cocaina. ante las emociones del panico Además de rendirse, acepta un poder más grande a sí mismo y admite la ayuda externa.

El origen de este sentimiento de rendición es la desesperación, la angustia,...etc. Una crisis de experiencias con sobredosis de desesperanza (tocar fondo) allanó el camino hacia la rendición.

Sumisión a un programa de recuperacion, es aceptar la realidad que uno no puede en este momento vencer la realidad, mi compulsión por la comida, la cocaina, la porno, la apuesta,el panico, mi hijo adicto que no reconoce su enfermedad hoy no la puedo controlar, pero está el sentimiento inconsciente de que: “Llegará el día en el cual yo seré capaz de manejar mi problema por mí mismo”.

Cuando un Comedor Compulsivo, un jugador compulsivo, un sexólico compulsivo, un compulsivo en ......etc. Se da cuenta que no puede manejar su conducta con la comida:

Necesita aceptar y depender de otro poder.

Aceptar un poder más grande que el mismo.

La interpretación de este Poder se deja al individuo. Muchos, quizás la mayoría de los miembros de CCA, adoptan el concepto de Dios. Pero a los recién llegados, se les sugiere simplemente que mantengan una mente abierta sobre este concepto y usualmente ellos encuentran que no es muy difícil que funcione como la solución a este problema personal aun cuando ellos sean ateos o agnósticos.

Psicológicamente el individuo Comedor Compulsivo es ayudado a conseguir un sentido de la realidad y
cercanía de un gran Poder el cual reemplaza la naturaleza egocéntrica de sí mismo.

Luego el punto de vista de la persona y su perspectiva tendrán un matiz espiritual, por lo tanto, ya uno no necesita mantener una individualidad desafiante y puede vivir en paz y armonía con su entorno compartiendo y participando libremente, en especial con otros miembros del grupo.

«Me costó mucho rendirme al hecho de que era impotente ante mi adicción.mi locura,mi trastorno". Con la rendición, me volví responsable de mis actos.Yo era uno de esos que siempre creía que la culpa de todos mis problemas estaba fuera.Aprendí que tenía que asumir la responsabilidad si quería mantenerme limpio y recuperarme. Como había admitido que era impotente, sabía que necesitaba la ayuda que los miembros de CCA podían ofrecerme. Tenía que estar dispuesto a hacer lo necesario para recuperarme.»

La rendición empieza cuando comenzamos a estar dispuestos a tener en cuenta ideas nuevas. Podemos pedir ayuda y aceptarla cuando nos la ofrecen.



C./OA Torcoroma. Nov 25 de 2010









lunes, 7 de noviembre de 2011

Dedicar unos momentos...



Si todas las noches yo dedico unos momentos:

A revisar los puntos sobresalientes de mi día y reconociendo a la vez aquellos aspectos tanto positivos como negativos.

Las primeras palabras que digo al levantarme por la mañana son: "Oh dios, me levanto para hacer Tu voluntad".

La disciplina diaria de oración y meditación me mantendrán en buena condición espiritual para enfrentarme a lo que venga - .... Sin pensar en un trago.....en el casino, en el vomito,en la comida,en la pareja toxica, en la cocaina,en la marihuana,en los amigos tóxicos, mas deudas, en que las cosas tiene que salir como yo quiero.... etc.

Siempre habíamos dicho "concédeme mis deseos", en vez de "Hágase Tu Voluntad".

Mi gratitud por las buenas cosas de mi vida, aunque tenga que hacer un gran esfuerzo para encontrarlas; y (el esfuerzo es bello)

El responde con soluciones a mis problemas.

Puedo vivir mi vida un día a la vez.

La VELOCIDAD y la IMPULSIVIDAD genera TORPEZA = DAÑO

#4 S emanas  con Hospedaje para iniciar el aprendizaje de Usar la CÁMARA LENTA para ser ágil , la velocidad genera torpeza en todos los á...